El problema no empieza en tu pelo. Empieza en tu cuero cabelludo.
Más pelo en el cepillo. Raya más ancha. Raíz aplastada a media tarde.Lo que no te cuentan: los champús líquidos dejan un residuo invisible. Sumado al sebo y la cal del agua —fuerte en Madrid, Levante o Murcia— forma una capa que aplasta la raíz, irrita el cuero cabelludo y quiebra el pelo antes de que crezca.
Un champú no cura la alopecia. Si tu caída es persistente o en placas, necesitas un dermatólogo, no otro producto. Lo que sí hace un buen ritual: limpiar, calmar y frenar el quiebre.Preferimos decirte la verdad, no prometerte magia.